viernes, 30 de marzo de 2018

El sendero del tigre capitulo 3


CAPITULO III

El soplido del tigre


Los dos hombres estaban preparados para el mortal combate, separados únicamente por un par de metros. Sagat tenía un temple imperturbable, analizaba a su oponente con la mirada, atrás habían quedado los días del gran felino que jugaba con su presa. Era un hombre que necesitaba recuperar su honor, aunque sea de forma gradual.
Por el contrario, su oponente, el hombre del keikogi rosa era un mar de emociones, y Sagat lo sabía sin necesidad de ver su rostro, su cuerpo estaba tenso, como un perro rabioso, impredecible como el animal acorralado.

No quería arriesgarse a otra humillante derrota, debía dar por hecho que este nuevo peleador era tan poderoso como lo fue Ryu… pero el desconocido decía que lo conocía. Sagat ejercitaba su mente mientras esperaba el ataque de su enemigo.

-Recordaras el nombre de Dan Hibiki hasta que mueras, y hoy, yo seré tu verdugo, ¡Lo juro por mi padre!

-Quizá debas unirte a él en la muerte…

Dan enfureció con el comentario y se lanzó al ataque, con una patada voladora. Sagat esquivo fácilmente el desorganizado ataque, Dan dio vuelta y lo golpeo violentamente, pero Sagat ya tenía lista su defensa y contrataco con una patada en el abdomen de Dan.

-Maldito…

Planeaba aprovechar el impacto para tomar la ventaja en el combate, pero Dan se levantó y se preparó para lanzar un poderoso proyectil de energía. Sagat ya había visto antes el hadoken de Ryu. En verdad usaban técnicas similares.
Sagat se paró firmemente en el suelo y se cubrió cuando vio la bola de fuego azul dirigirse hacia su persona… pero esta se desvaneció instantes antes de siquiera tocarlo.

- ¡Noooo!

Grito Dan encolerizado, pero era ya muy tarde, Sagat planeaba ejecutar el nuevo ataque que había preparado, “el soplido del tigre” era un poderoso puñetazo que se proyectaba hacia el cielo con un gran salto del gigante tailandés, golpeando abdomen, quijada y rostro del oponente lanzándolo por los aires.
Dan cayo estruendosamente y no volvió a levantarse.

-Una pérdida de mi tiempo.

Decía para sus adentros Sagat mientras salía del bosque.
Una vez a las afueras, en la planicie, el helicóptero clase militar V22 ilumino el sitio donde se encontraba Sagat antes de poder aterrizar. Era una formidable maquina voladora. A diferencia de otros helicópteros este tenía dos alas situadas en la parte superior del fuselaje, unidos por una góndola, cada ala terminaba con un enorme motor de turbo eje que contaba con una poderosa hélice. En la cola contaba con dos estabilizadores que hacían de la apariencia de la aeronave un hibrido entre avión y helicóptero.

Este poderoso vehículo militar no era el único que tenía Shadaloo a su disposición, tenían una amplia variedad de aeronaves como el helicóptero Boeing AH-64 Apache, una aeronave diseñado exclusivamente para la guerra, con una bi-plaza y una impresionante variedad de armamento como una torreta automática, cohetes, misiles antitanques, misiles antirradar y misiles antiaéreos… un verdadero tanque volador, o el avión privado de Bison. Un Jet VTOL (despegue y aterrizaje vertical, por sus siglas en inglés) completamente negro, con una elegante forma triangular. Sus poderosos motores le permitían ascender y aterrizar como un helicóptero, al mismo tiempo que podía realizar largos vuelos trasatlánticos.

Una vez dentro del helicóptero v22, Sagat meditaba tranquilamente durante el camino de regreso… Hibiki.

Hace años había combatido a un hombre… Go Hibiki. Un viejo que vestía un keikogi naranja, sandalias de madera y portaba una estúpida mascara tengu.

En esa época había reportes de un hombre japonés que combatía a hombres de Shadaloo en Hong Kong, al principio era una molestia menor, pero esa molestia se convirtió en un problema considerable rápidamente, a tal grado que Bison considero pertinente enviar a Sagat, quien descubrió que Go se ubicaba en un dojo. Go parecía un oponente digno, ya que salió al encuentro del gigante. Al parecer lo conocía por su reputación de campeón del Muay thai.

La batalla entre ellos no fue tan larga. Go atacaba rápidamente, pero le faltaba poder, Sagat rápidamente tomo la ventaja contra el viejo usando su mortal “rodillazo tigre”, quien cayó al suelo herido. Sagat le reprochaba por haberse metido en el camino de Shadaloo mientras el otro hombre se levantaba para continuar el combate. Go ataco furiosamente, pero fue recibido por los puños de Sagat. Quizá antes fue capaz de vencer sin esfuerzo a simples secuaces, pero ahora enfrentaba al todavía Rey del Muay thai.

Sagat ataco sin remordimientos y lanzo una poderosa patada al rostro de su oponente. La máscara que portaba se partió en dos revelando su verdadero rostro: un viejo de unos 70 años, cabello cano y un abundante bigote que sobrepasaba las comisuras de sus labios, además de una gran nariz y cejas abundantes.

Sagat estaba satisfecho por la pelea, y quizá al ver que su oponente era un viejo sintió un exceso de confianza. En un desesperado intento Go Hibiki lanzo una patada al rostro de Sagat, quien se ladeo a la derecha para esquivarla, pero era solo una finta. Inmediatamente Go retraso su pierna, dio una media vuelta y golpeo con todas sus fuerzas el rostro de Sagat con su puño. Sagat se encontraba en movimiento por lo que el mortífero puñetazo no dio de lleno en su rostro… solo en su ojo derecho.
El puño de Hibiki se llenó de sangre, al igual que el rostro de Sagat, quien llevo sus manos a la ahora cuenca vacía en donde apenas segundos, estaba su ojo.

Hibiki vio el sufrimiento de su oponente, pero no podía mostrar piedad, era un peligroso criminal y debía caer. Se preparó para efectuar de nueva cuenta el mortal golpe cuando Sagat reprimió todo dolor que estaba sintiendo y dejando salir toda su furia preparo su proyectil de energía, el más poderoso que jamás hubiera lanzado.
El enérgico proyectil tigre atravesó a Hibiki, quien cayó de rodillas y finalmente colapso al suelo. Había muerto antes de tocar el piso.

-Sujétate campeón, ya hemos llegado a la base.

Reportaba el piloto de la aeronave, sacando a Sagat inmediatamente de sus recuerdos.
El hombre que acababa de enfrentar en Japón era, sin duda alguna, hijo de Go Hibiki. Sagat recordaba a alguien corriendo a abrazar el cuerpo sin vida de Go, pero no le había puesto atención, evidentemente… aun así Dan Hibiki era una completa deshonra.
El excesivo ruido del helicóptero molestaba a Sagat, quien por esta razón prefería realizar sus viajes a pie que usar estos medios de transporte cuando no tenía que atravesar océanos.

- ¿Dónde está Bison? ¿Por qué me mandaron llamar?

Dentro del cuartel de Shadaloo había varias habitaciones que solo los miembros con mayor rango podían acceder, y contadas eran las secciones ultra secretas de los “cuatro reyes divinos”. Los máximos cabecillas de la organización:

Balrog el boxeador, un hombre afroamericano corpulento y musculoso. Cabello muy corto y oscuro, nariz achatada y ojos pequeños. En general parecía tener el aspecto de un psicópata malhumorado y violento, pero sus motivaciones solo eran financieras. Los rumores indicaban que fue capaz de matar a un elefante solamente con su puño.

Vega el matador, un hombre español que portaba una máscara de metal, su torso desnudo mostraba el tatuaje de una serpiente y su abundante cabellera rubia estaba amarrada en una trenza que llegaba hasta su cintura. Los rumores decían que siempre usaba una garra de metal al combatir y después de cada combate bebía de la sangre de sus oponentes muertos.

El mismo Sagat y por ultimo Bison, el dictador, quien muchos de los subordinados se referían a él como Maestro Bison o M. Bison.
Nada se conocía sobre su pasado, o sobre sus verdaderas metas. Sagat solo sabía que tenía mucho poder, verdadero poder y que muy pocos podían oponerse a él. Pero como ya había comprobado, sus vastos recursos podían resultar en un enorme beneficio.

-Está resolviendo algunos problemas en Camboya.

Respondió el matador.

-Pero dejo esta grabación para ti, Sagat.

Cuando termino de hablar, el otro hombre dentro de la habitación, el boxeador, puso en marcha una grabación. En ella aparecía el rostro de Bison, un hombre que aparentaba unos 35 años de edad, pero sin duda sonaba mucho más viejo. Siempre vestido de uniforme militar rojo, con grandes hombreras plateadas y portando una gorra color rojo con víscera negra, con el símbolo de Shadaloo: una calavera de metal con un rayo en la frente y con 2 grandes alas detras.

-Bienvenido de vuelta Sagat, es una lástima no poder recibirte personalmente, pero tengo un encargo para ti que te será mostrado una vez regreses. Necesito que te dirijas a Australia, el piloto te dejara en la zona donde tus habilidades son requeridas.

La transmisión termino y Sagat se mostraba inmutable, aunque por dentro hervía de furia. Una vez más la correa del tigre era jalada.  

Tenía unos minutos de descanso antes de que el helicóptero v22 se reabasteciera de combustible y comprobara que estaba listo para el vuelo. Pero esa espera solo lo irritaba más, únicamente quería acabar rápido con el trabajo para poder encontrar y vengarse de Ryu. Estaba obsesionado, no podía pensar en otra cosa.

El viaje a Australia no duro tanto como esperaba.

-Bison dijo que tu objetivo se encontraba dentro del Outback australiano, dijo que sabrías inmediatamente quien era.

Sagat estaba un poco confundido, pero no era la primera vez que Bison le daba instrucciones tan dramáticas. Camino por el árido terreno mientras observaba la escasa vegetación y la extraña fauna que rondaba por el territorio: canguros correteando y pequeños reptiles llamados tuataras que se alejaban de su camino.

El Outback australiano son los territorios áridos más alejados tanto de la civilización como de las zonas selváticas, de vez en cuando veía pequeñas granjas vacunas, pero eso carecía de importancia para él, sabía que Bison no lo habría enviado a él a matar a un simple granjero, si Sagat estaba en el campo, es porque era algo realmente importante.

Mientras andaba el día estaba llegando a su fin y los tonos rojizos del paisaje parecían unirse con el cielo, mientras atardecía y poco a poco empezaba a oscurecer.
A lo lejos se empezaba a formar una tormenta.

Sus pasos lo llevaron a una región de amplios pastizales, y finalmente vio la razón de porque estaba allí. No podría describir la sensación si se lo pidieran, pero sus instintos le decían que era él.
Sagat se acercó y finalmente vio la forma de su objetivo: un hombre joven meditando, vestido con un keikogi blanco y en su frente una larga cinta blanca que se movía con el viento.

¿Cómo era posible?

Después de mucho tiempo buscándolo, Ryu se encontraba ante él. Bison lo había enviado directamente con él. ¿Cómo era eso posible? ¿Cómo sabia…?

Demasiadas preguntas que debían esperar para otro momento.
Sagat sintió una enorme descarga de adrenalina recorriendo su cuerpo, y llevo su mano izquierda hacia su pecho, sintiendo la gran cicatriz que lo había marcado de por vida.

- ¡Ryu!

El joven se levantó tranquilamente, como si no estuviera sorprendido en absoluto, aunque la aparición de Sagat no era algo que esperaba. Se amarro aún más fuerte la cinta sobre su frente y se acomodó sus guantes rojos.

-Ha llegado el tiempo de la venganza

-Aun no te has recuperado de nuestro último encuentro, Sagat.

-Tengo algo nuevo para ti. Esta vez tu quedaras marcado.

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